lunes, 25 de agosto de 2008

¿Cómo se porta el Simyo?

Harto de andar pendiente de cargar el saldo del móvil como un adolescente cualquiera me decidí, por fín a firmar un contrato con una compañía telefónica. Como no llego a esas ridículas y abusivas cuotas mínimas que la mayoría de las compañías establecen, me decidí por la operadora -virtual- más mona: Simyo -je je, pedazo de chiste-.

Bueno, como es natural, no seleccioné esta operadora a lo loco, aunque haya resultado una locura :D
Investigué su cobertura, que es la misma que la de Orange y bastante aceptable, sus tarifas son muy buenas -sobre todo la de internet desde el móvil, y no tienen cuota mensual, que yo no alcanzaría. Y mi amigo Julio -Converso de Vidas en red- me lo recomendó. Si a esto le añadimos que no hay contrato de permanencia con la compañia y que yo pienso utilizar el móvil para conectar a Koji desde cualquier lugar donde me halle... me pareció una buena idea. Además, Movistar ha sido una amante displicente, que no me hacía cariñitos ni me trataba bien, así que me decidí por la portabilidad a Simyo.

Menuda cagada.

El pasado jueves, día 21, me llegó un mensaje diciendome que la portabilidad se haría esa misma madrugada, entre las 2 y las 6. Bien, no tenía pensado hacer ni recibir llamadas a esas horas. De hecho solo tenía pensado roncar como un jabalí. Bien. Además, la tarjeta de Simyo y el nuevo teléfono libre estaban en la oficina de correos, así que lo mismo me daba.
Bueno, a la mañana siguiente abrí mi paquete con la ilusion de un niño el día de navidad después de portarse tan bien durante todo el año que la mitad de su familia se cree que es gilipollas. Abro, miro el móvil nuevo... mola. A ver la tarjeta de Simyo... bien bien. Bueno, ¡pues hora de probarlo todo!
Pongo la SIM en el móvil le doy a encender... ¡esta vivo! ¡¡¡vivo!!! Pero no iba a ser tan fácil, no. Configuro el móvil con el asistente, cotilleo un poco, mola. Bueno, hay que hacer una llamada para activar la SIM, vamos a ver... ¡oh mierda! Serv. limitado, me dice la pantalla, vaya, vaya. Sólo puedo llamar al 112... no creo que sea oportuno.
La última vez que hice una portabilidad la nueva tarjeta tardó algo así como media hora en funcionar, es algo normal. Decidí esperar. Al de hora y media, aún sin servicio, comencé a perder la paciencia. Total, primera llamada al número de atención al cliente, un 902. Cómo mola.

Bueno, lo típico, darles todos los datos personales posibles, DNI, ADN; nombre y apellidos, medidas, declaración jurada de amor... consigo que me digan que es normal, que puede tardar hasta un día. Bueno, no espero ninguna llamada, decido esperar.

Día 2 por la mañana. Enciendo el móvil nuevo, muy cuco él y... y mis cojones 33. Serv. limitado. Bien bien... volvemos a llamar. Muy amable la moza, consigo que me abra una incidencia. Me llamarán sin falta cuando se solucione, a lo largo del día. Muy bien, señorita, pero ¿se puede saber a dónde coño me van a llamar si el móvil está caput? Le doy el teléfono de casa. Empiezan a hinchárseme las pelotas.

Día 3: Serv. límitado. Vamos no me jodas. ¿Pero cómo de dificil puede ser esto? Joder, si se hace miles de veces al día, ¡tan dificil no puede ser! Vuelvo a llamar. Es domingo y me atiende un muchacho suramericano. Sospecho que a los inmigrantes les tocan los turnos chungos...
Bueno, excusas, me abre otra incidencia, lo siente mucho... cuelgo de mala hostia.

Dia 4, lunes; mi puto día favorito: ¿Tengo servicio? Oooooh, siiiiiga probaaaaandoooo. Mala suerte. Llamo desde la oficina. Me atiende otro chico y me dice que eso no puede ser, que no es normal. Pasa mi incidencia a un "nivel superior" y "mañana sin falta" tiene que estar. Bueno, a ver si es verdad, pero no le creo ni media, caballero.
Empiezo a pensar; es agosto, seguro que la mayoría de la plantilla está de vacaciones, me ha tocado el adolescente que se buscó un currito de verano y pasa más tiempo ampliando sus fantasías onanistas que en dar de alta el número de un pobre muchacho. Y claro, tocó donde no había que tocar, o dejó de tocar donde había que tocar... y me ha tocado a mí. Si en el fondo la culpa es mía.

Quinto día: ¡Para hoy sin falta mis cojones! ¡¡Meeeeee cagoensuputamadreeeeeee!! Anda que si fuera autónomo o neurocirujano no me hubieran hecho la de caín, vamos.
De muy mal café vuelvo a llamar. Una chica con voz cansada me atiende. Como ya me sé la historia suelto toooodo lo que ha pasado desde que me pasé a Simyo -más conocido como el puto mono-; y esta es la jodida experiencia más surrealista. Va y me dice la muchacha, muy ofendida, "pero eso no es cosa mía, que yo he estado 15 días de baja, muy mal y aún no me he recuperado". No doy crédito.
Vamos a ver, alma de cántaro. Y sintiendo lo de tu baja. ¡¿Cómo hostias no va a ser cosa tuya si trabajas en atención al cliente?! ¿Es que nos hemos vuelto idiotas? Y si no estás recuperada, pues quédate en casa, coño.
Con todo mi cabreo le digo "¿Acaso he llamado al teléfono de la esperanza? Si no está recuperada páseme con un compañero". ¡Y va y me cuelga! Joder qué cabreo...

Dejo pasar un rato y vuelvo a llamar. Suelto la misma chapa que ya me sé de memoria: Holallevo5díasconustedesporunaportabilidadetelefonicay... La chica comprueba mis datos, mis antecedentes, la circunferencia de mis testículos (para ver cómo de hinchados están ya)...
Señor, esto no es normal y lo voy a pasar a un "nivel superior". ¿Pero cómo a un nivel superior? ¿Cuántos niveles tienen? ¿Llegan hasta Dios? ¿Cómo es?
Oiga, que eso ya me lo dijeron ayer... no creo que sea tan dificil darme de alta... -le digo yo, todo lo calmado que puedo. Intenta interrupirme, no se lo permito- Vamos a ver, ¿es que les sobran clientes y no quieren nuevos? No, no me interrumpa. Que no quiero excusas, ¿cuándo voy a poder usar el jodido teléfono que tengo de pisapapeles? -estoy perdiendo la paciencia- Unos tres o cuatro dias -dice ella, con dos cojones- ¡¿pero qué van a hacer, ponerme una antena delante de casa?!
La conversación continuó un rato más, ella diciendo que no podía hacer más y yo respondiendo que el que no puede hacer nada, ni siquiera llamar por teléfono soy yo. Me harté y colgué.

Día 6: ¿Servicio? Ni de puta casualidad. Paso de llamar.

El séptimo día Dios descansó. Yo en cambio estoy harto y con mi más fina y contundente bordería vuelvo a llamar. Esta vez me atiende un muchacho. Le tiendo una trampa.
Buenos días; una pregunta. -le digo yo con mi tono más inocente- ¿cuánto tarda en activarse la tarjeta Simyo una vez transucrrida la ventana de cambio? -qué gran actor ha perdido Hollywood, joder- Pues... en cuanto meta la tarjeta -está desconcertado, muahahahaha- Entonces que lleve una semana sin servicio no es normal, ¿no?

Bueno, tras un par de miutos ofreciéndome excusas él y tal, exijo que me pase con su encargado. ¡Y me dice que no! -¿Cómo que no?- pregunto, alucinado. -Política de empesa- no doy crédito -Bien, ¿qué política es esa? Porque yo he llamado a atención al cliente y no se me está atendiendo; ¿están seguros de que buscan tener clientes? -estoy cabreadísimo. Exijo hablar con su responsable. Dice que va a buscarle y me deja con el hilito musical...
Al de un rato vuelve, ofreciéndome excusas. Que no se puede poner el responsable, que el único responsable de las llamadas es el operario que atiende... Ni siquiera me creo que haya preguntado; habrá ido a mear el tío. A tocarse. De pronto se me ocurre una buena pregunta:
-Oiga, y si ustedes no han llegado a darme servicio, ¿puedo portarme a una compañía?.
-No. Tiene que tener un servicio activo para portarlo.
-¿¿Cómo??
O sea, que no sólo no puedo llamar ni recibir llamadas sino que mi número de teléfono, con unos 10 años de antigüedad, está en el puto limbo. ¡Me lo han secuestrado! Esto empieza a resultar esquizofrénico.

Le digo al telefonista que he perdido llamadas muy importantes por su culpa. ¿Cómo coño piensan compensarme? Me he gastado 109 euros en mi móvil nuevo, libre, comprado a ellos, ¡y no lo puedo usar! Me dice que pondrá una nota al servicio técnico diciendo que estoy "muy disgustado y requiere compensación". ¿Muy disgustado? ¡Lo que estoy es encabronado, pedazo de mamones!

Bueno, tenía la intención de publicar esta entrada cuando me dieran servicio, contando lo sucedido día a día. Pero visto lo visto lo tendré que publicar por semanas, sino sería demasiado largo para leerlo.

Y no me digáis que los de atención al cliente no tienen culpa y todo eso. Ya sé que son unos curritos como yo. Pero alguno ha hecho mal su trabajo y yo estoy sin un servicio y, para más INRI, no atienden al cliente, sino que presentan una excusa tras otra.

Quemao estoy. Me río yo de los que dicen que vivimos en una sociedad de libre mercado. ¡Esto no es más que un puto oligopolio de compañías telefónicas y petrolíferas! No os dejéis engañar. Y de bancos, y de...

¡¡¡Última hora!!! Vuelvo a estar movilizado, amigos. Quiero agradecer a toda esa gente que me ha apoyado en los duros momentos...

2 comentarios:

Lery dijo...

Creo que es la vez que más me he reído leyendo tu blog XD.
Pooooobres curritos de atención al cliente, jajajaja.
Sé lo que se siente estando ahí, pero también he estado en tu lugar y es peor, en el otro caso por lo menos te pagan por aguantar a los clientes.
Me da pena la pobre chica que acababa de llegar de una baja, sin recuperarse, toda deprimida y convaleciente y que seguro que acababa de entrar a trabaja, era la primera llamada del día...y apareciste tú tan amable, jajajajaja.
En serio, buenísimo.
Y me alegro de que estés movilizado otra vez. Koji te lo agradecerá, seguro ;)

Julio dijo...

Hola compañero!

como uno de los responsables (si no el principal) en recomendarte al mono... tío, lo siento. Me prometo a mí mismo no recomendar ningún operador de telefonía, lo hice con Yoigo y nos timaron, y ahora con Simyo.... ufff, he leído tu odisea y vaya rabia. Además, ahora mismo yo estoy sin línea de datos... y sin soluciones, son más de tres días.

Espero que no te la vuelvan a jugar, un abrazo

Julio
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