lunes 1 de diciembre de 2008

The Gi-T Crowd

No me jodas, no me jodas...

Lunes 1 de diciembre, 0900 hora zulú de la mañana (minutillo más, minutillo menos). Como un puto zombi llego al aparcamiento de la empresa y tras un penoso intento de aproximación a una plaza de aparcamiento, logro estacionar mi vehículo entre las dos rayas. A mi lado acaba de efectuar un proceso equivalente nuestro querido Deivid.
Tras los iniciales saludos post-fin-de-semana y unas risas, nos dirigimos, hechos puré de tapioca, hacia la puerta que da acceso a la empresa. Esta puerta tiene un sofisticado método de apertura mediante tarjeta RFID... o puedes llamar a la secretaria para que te abra. Además, la puerta no debe de cerrar del todo bien.

Al entrar nos hemos dado cuenta de que en la parte interior de la misma colgaba un nuevo cartel. Dicho cartel era una advertencia de seguridad instando a todos los empleados a cerrarla bien y comprobarlo. Con nuestra matutina curiosidad azuzada hemos subido al primer piso, donde está sita la oficina donde vegetamos. Allí existe otra puerta con el mismo sofisticado sistema de apertura que la de abajo. Y sí, en esta también colgaba un cartel de advertencia. Pero más explicativo que el anterior. Resumiré, someramente, lo más interesante del mismo:
"Debido a sucesos recientes rogamos a los empleados que no abran la puerta a nadie y comprueben que está bien cerrada".
¿Sucesos recientes? ¿Qué coño ha pasado? ¿Habrán robado? Las preguntas normales.

Y así hemos puesto pié en la oficina, bromeando sobre la novedad, jijí, jajá. A primera vista la oficina parecía estar tal y como la habíamos dejado el viernes. Los nuevos equipos con sus flamantes monitores en su sitio, las chorradicas de encima de la mesa también, mi montaña de papelotes (la mayoría no son míos) revuelta y desordenada... todo correcto. A mi lado, Kiko, comentaba el suceso. Parecía tener información privilegiada, como es habitual.
Al parecer, este sábado a eso de las 1400 hora bosquimana, alguien llamó a la puerta de arriba. Una persona que estaba de guardia acudió a abrir, no sospechando nada. Al fín y al cabo, ¿qué iba a sospechar? Al abrir se encontró con ¡un puñado de gitanos! (según las más recientes informaciones podrína no ser gitanos). Estos, al parecer, habían accedido al edificio al no estar la puerta de la calle correctamente cerrada. La empleada, con muy buen criterio, optó por cerrarles la puerta en las narices. Al poco rato llegó otra empleada a la que también le tocaba guardia, y se encontró con dicho grupúsculo gitanil. Estos interpelaron a la trabajadora diciéndole que venían "a por chatarra". ¿Eh? ¿Perdón? ¿Chatarra en un edificio de oficinas?
Por fín acudió seguridad y la Ertzaintza a hacerse cargo de los intrusos que, al parecer y siempre según las informaciones de que dispongo, entraron enmascarados para evitar la cámara de seguridad que graba la entrada.

Hasta aquí el hecho, mas o menos grave que, tomándolo con humor, ni siquiera llega a la crónica de sucesos. Y claro, todos bromeando sobre la intrusión, los gitanformáticos, los ciberchatarreros... una anécdota que, incluso, puede llegar a animar un lunes por la mañana, a pesar del susto que las pobres empleadas que se encontraron el pastel debían de tener en el cuerpo. O no, ¡que para algo son vascas y echás p'alante!

Pero al ir a coger la hucha de los Euromillones que yo custodio desde tiempos inmemoriales... ¡sorpresa! ¡¡¡Nos han robado el bote!!!
¡Algún indigno infraser, hijo de una hiena, de mil putas y la mayor escoria jamás concebida se ha hecho con un botín de unos 13€ y una hucha artesana!

Rápidamente se han abierto dos líneas de investigación. La una, la más evidente, señala a los gitanos con dedo acusador y una más que recomendable distancia de seguridad para evitar posibles males.
La otra, la que más peso cobra a cada instante y por la que yo, como damnificado, investigador y pensador, opto acusa a una vieja conocida. A una archienemiga, villana e instrumento de la poderosa organización que controla nuestro salario. Sí, amigos, yo creo que volvemos a encontrarnos con un golpe de ¡Ladelalimpieza!

Según mi reconstrucción de los hechos, con aviesa mirada y pérfidas intenciones, se dirigió a mi escritorio simulando hacer su trabajo -una evidente capa de polvo desmiente que lo haya llevado a cabo-. Allí vió nuestra hucha, una tarrina de helado Frigo huchificada, con señales semi-borradas por los milenos y la erosión que rezaban "Euromillones" y "Pasta aquí" y billetes y monedas en su interior. Es posible, mea culpa, que dicha hucha estuviera sobre la mesa -aunque personalmente creo que estaba en mi cajón-. Es uno de sus dos lugares habituales debido al trajín de las aportaciones pecuniarias que los jugadores convergentes llevamos a cabo a lo largo de la semana, etcétera.
Allí, decía, lo vió nuestra enemiga. Sus ojillos de rata brillaron y una siniestra sonrisa se marcó en su rostro, a la par que una idea de extrema crueldad cruzó su retorcida mente. Y placa, con un golpe de muñeca, nuestro bote a tomar por culo.

La otra hipótesis implica que los gitanos entrasen dentro de la oficina -cosa que los datos actuales parecen desmentir- y fueran ojeando los puestos de trabajo hasta descubrir nuestra hucha. Que, al parecer, sería lo único sustraido. A mi no me cuadra...

Claro que hay una tercera posibilidad. Algo tan hijoputesque, que dirían los franceses, que no me atrevo ni a tener en consideración. Pero siempre hay que tener este tipo de cosas en cuenta, sino menuda mierda de Eje que somos... ¿Y si, pregunto, algúna persona, envidiosa, avariciosa o rencorosa, hubiese intentado jodernos mediante este mezquino hurto? En el aire lo dejo... Y huele mal.

Pese a lo crítico que soy con la empresa, con la oficina y con ciertas personas, jamás me hubiese esperado que algo así fuera a suceder. Soy bastante descuidado, lo admito. Pero el día en que en mi lugar de trabajo, donde paso muchísimas horas de mi vida, no pueda dejar cosas de cierto valor sobre la mesa... ese es un mal día. Qué hijos de puta, de verdad.

viernes 28 de noviembre de 2008

Si por mí fuera estábais todos en la puta calle.

Así comienza esta épica historia de héroes y, sobre todo, de villanos. ¡Villanísimos!

Tres... iba a decir hombres, pero su maldad va mucho más allá de la humanidad. Tres malas bestias, tres demonios salidos del más oscuro y pestilente agujero. Habitantes de cloaca... ¡hijos de una hiena!

Tres: Aivan el terrible, Dr. Deivid/Mr. Hyde y Gengis Mun. El puto eje del mal.
Suele decirse que por donde ellos pasan no vuelve a crecer la hierba, pero no son más que habladurías de un populacho ignorante. No solo crece, sino que la cultivan. Luego la fuman y se la dan a los niños, jubilados, enfermos del corazón y dulces animalillos como conejos, hamsters y demás. Hasta para la madre del Topo tienen que, como sabras, querido lector, no es otra que Topota madre. Con el único fin de hacer el mal, claro. Pura y genuina maldad concentrada en tres cuerpos que, señoritas, parecen cincelados por el mejor artista homosexual renacentista.
Y no, no son homosexuales. De hecho estos seres están más allá de la sexualidad tal y como es entendida por los bondadosos y tiernos humanitos. De hecho tienen poco criterio a la hora de seleccionar donde meter sus ¡¡¡20 centímetros!!! de depravada y malvada tranca. Eso sí, viciosas lectoras; estos cabronazos eyaculan ácidos corrosivos. Así que, si os dicen eso de "chupa, chupa, que yo te aviso" más os vale andar con ojo.

Malos, malos, malos, como podéis observar. Mascan con la boca abierta, orinan fuera del lugar habilitado a tal efecto, no rebobinan los VHS del videoclub... ¡y cosas peores, incluso!

Y poco importa que otras criaturas, gallináceas o no, programadores o no, nutrias o no, hagan lo mismito que hacen ellos, con la misma frecuencia, volumen y nivel de molestia. Poco importa si una torera hace "hora Wiki" mandando fotos semieróticas para que la nutria se descojone, o que la hermana de Bartolo se ria haciendo temblar los cimientos. O que el botijo... sea una zorra. No importa, ellos son la maldad. Ya sea en Anatolia o entre las paredes de Cromañon S.L. Nada ni nadie es, ni siquiera remotamente, tan malo como ellos.

Ojito.

Por cierto, todo esto es mi opinión personal, claro.

P.S. He vuelto.

viernes 10 de octubre de 2008

¡No podréis con nosotros!

Tras la forzada marcha de Master_dame_px, esta aciaga mañana de viernes nos sorprendía con un otro duro golpe a la moral de los Pringlebrown: nuestro pequeño espacio de solaz, nuestra liberación del tedio, nuestra cancha de office-basket había sido robada y, con toda probabilidad, mancillada.

Cuando me he dado cuenta de la falta de ese libertador aparato que el tristemente desaparecido Master -que no, que no está muerto- y yo mismo construímos hace eones, he incado mis rodillas en el suelo gritando "¡¡malditos sean todos!! ¡¡al infierno!!" como un Charlton Heston cualquiera. Zancudo era, el cabrón, por cierto.

La principal sospechosa es, a estas horas, esa villana conocida como LaDeLaLimpieza (LDLL para abreviar), que ya ha hecho desaparecer cosas muy apreciadas para varios de los nuetros, hemanos. Caso de los gatitos de papel de Aivan o el cáctus de Zalola. Pero uno, conspiranoico que es, ha comenzado a discurrir. Sumado todo esto a la expulsión de la casa del Gran Cromano de Master y lo que tardaron en confirmarnos cierta bonificación monetaria anual... ¿no estarán los Altos Mandos tratando de minar nuestra moral, e incluso ganas de vivir -caso de EMOnty- para que dejemos este futuro pecio y no pagarnos los duros? Dejo la pregunta en el aire...

De todos modos, a cabezón no me gana nadie. ¡Y si hay dinero de por medio menos! ¡Contemplad esta magnífica obra de la ingeniería! El office basket 2.0, más potente y mejorado.
Fotografía gentileza de Urko

¡Ni un paso atrás, Pringles! ¡Ni para coger impulso!

viernes 3 de octubre de 2008

Hasta luego y gracias por el pescado :)



Estamos de despedida, queridos Pringles a láteres todos, adláteres ninguno. Master_dame_PX, que ha sido uno de los nuestros durante dos años, ha de partir hacia el éter.

Debido a inteligentes y meditadas razones de nuestra querida empresa, que cambiará su nombre de Cromañon a Empresas Madre Amantísima, no han tenido a bien renovarle el contrato. Sesudas, no cabe duda.

Se notará su falta. Máxime cuando el muchacho lleva sentado a mi lado tanto tiempo que no concibo mirar a mi diestra y no ver una rebequita celeste ocultando, parcialmente, la columna :D
¿Y qué me decis de esas pastas que se quedarán sin ser almacenadas en un cajón? O esa tos de abuela de ciento ocho años que tanta gracia nos hace...

Pero bueno, tío. Seguro que vas a un sitio mejor. Ya hablaremos, ¿eh? Que tienes nuestros números de teléfono y esas cosas que usa la gente normal para comunicarse. Además, ahora tienes internéeeeeeee :P

Ya te daré un abrazo cuando me embotije :D



Ta lueguito.

sábado 20 de septiembre de 2008

Pringle-cena de celebración.

¡Pero cómo mola esta peña!

Esta es mi pequeña crónica sobre la reunión que los Pringles más molones celebramos anoche. La excusa: el futuro cumpleaños de Lery y el pasado natalicio de quien suscribe. El objetivo: pasarlo tan bien como siempre nos lo pasamos y, supongo, ponernos al día :)
Pero tranquilos, queridos Pringles... vuestros trapos sucios, oscuros y pecaminosos no saldrán de mi boca ni de mi teclado :D

El comienzo no pudo ser más... ¿emocionante? Sí, esa debe de ser la mejor definición. Un servidor, invitado por su gentil primo, iba a pasar la noche en casa de éste. Bien, tras comer y ducharme me puse rumbo a Deusto, donde llegué con cierto retraso. Encontré un aparcamiento y, mientras maniobraba para encajar mi utilitario en el angosto espacio disponible, observé algo bajo el coche frente al mio. Vaya, una maleta debajo del coche, me dije, inocente de mí. Subí a casa, y nos llamó Deivid para que bajaramos, que ya estaba esperandonos cerca de donde estaba estacionado mi coche.
Bajamos, Yunai y yo, al encuentro de Deivid y pudimos observar un coche patrulla de la Ertzaintza. No le dimos mayor importancia y nos reunimos con Deivid, que nos dijo que un tipo vestido de paisano se le había identificado como Ertzaina y le había pedido que se retirase de la zona. Es entonces cuando se me encendió una bombillita en la cabeza: Desalojo por la policía + maleta debaho del coche...
Tios... para mi que hay una bomba ahí, dije :D Y efectivamente, el mismo agente de paisano vino a desalojarnos aún más y comentó que allí había un paquete sospechoso que posiblemente era una bomba.

Bueno, tras llamar a Lery para que no viniera a aquel lugar (y sí, efectivamente se había perdido) nos dirigimos a Indautxu, donde habíamos quedado con Aivan y la Uzu (y sí, efectivamente llegó tarde). Y allí, entre broma y broma sobre mi coche volador, la Uzu nos comentó que había oido un petardazo cuando pasaba por el Guggenheim... yo ya temía lo peor, porque mi Clio estaba a unos... 4 metros de la maleta :D A todo esto pasó una monja conduciendo un Saab 93 con más extras que el copón... ¡toma voto de pobreza!

Bueno, pusimos rumbo a la tetería Marmara, sita en las cercanías. Yo tenía en mente probar uno de los tés que allí sirven, pero tras acordarme de mi coche, inmediatamente comenzamos la ronda de cervezas :D Y allí, sentados en ese sitio que tiene un ambiente, en mi opinión, genial, estuvimos charlando y poniéndonos al día sobre... cosas. ¿Verdad, amigos?
Por cierto, el Marmara tiene todos los boletos para convertirse en uno de mis lugares fijos. Me gustó mucho.
Y al salir de allí haciendo caso al dicho de Quevedo, "si quieres que te sigan las mujeres, ponte delante", fuimos precediendo a un grupo de jovencitas que encarnaban la tentación. Ay, ay, ay... :D

El restaurante elegido fué el Charro loco, un mexicano. No estuvo mal, aunque para ser un mexicano algunas cosas me parecieron demasiado sosas y poco picantes. Nada picantes, de hecho. ¡Y las raciones eran enanas!
Pero los camareros fueron amables y nos echamos buenas risas allí. Bueno, nosotros y la parejita de la mesa de al lado, que cuando no estaban dándose de comer el uno al otro estaban del todo atentos a nuestra divertida y friki conversación. Un beso, bonicos.

Y de ahí al Dubliners, a seguir con las cosas buenas que acaban en "erveza" y eso. Aunque la noche terminó antes de lo esperado porque cierta consultora que no nombraremos no se leyó los cientos de correos enviados y se llevó el coche... pero la próxima quemamos la ciudad.
Pero no me quiero olvidar de cierto detalle que Aivan tuvo conmigo... Veamos. Él y yo eramos los únicos que estaban bebiendo al final de la noche, y nos bebimos el final del bote. Quedaban como 6 euros, así que propuse tomar un par de cervezas de las baratillas. San Miguel o Carlsberg, dije yo. Pues cómo no tenían ninguna de las dos... ¡va el cabrón y me trae una Cruzcampo! ¿Pero cómo se puede ser tan desgraciao?

Y bueno, la vuelta a casa de Yunai en el coche de Lery, con su asiento divertido que no ancla a eso de las 2.30... ¡yuhu!

Bueno, gracias a tod@s por una noche tan cojonuda.

P.S. Mi coche está perfectamente, por cierto. No sé si fué una falsa alarma o lo desactivaron, pero ningún Clio fué dañado durante la grabación de este Pringlepisodio.